¿Los mismos sádicos que dividieron el trabajo en una línea de montaje fueron quienes aprendieron que en la guerra la carne de cañón debe ser protegida, para que cumpla su función de matar concienzudamente por la patria? Disolviendo la destreza en una serie de operaciones simples pero idiotas, para ser repetidas de manera mecánica y hambrienta, convierten al hacedor en operario, engranaje. Disolviendo la conciencia en la fiebre romántica de la identidad y el sentimiento, se convierte al sujeto en mártir. El incómodo pueblo, ese que se revuelve y degüella a la aristocracia y a quien se atraviese en el proceso, se reedita como masa, capaz de comportarse como organismo colectivo, suma de apetitos, pulsiones y carencias iguales.

El florecer de los medios de producción se institucionaliza sobre el círculo vicioso de un esclavo que se libera como proletario, comprador y agente del sistema. Un esclavo en outsourcing. La persona cae en la categoría de usuario y consumidor: Soy porque uso; soy aquel que desea, adquiere, posee y en el proceso, agota. Lentes miopes y reduccionistas del milagro de lo humano, jaulas para el alma de quien proyecta y para quien vive los proyectos.

El pensamiento industrial se cebó de tales ideas: serialización, estandarización, ergonomía y estilo son eufemismos de un sentido repugnante y cojo de lo humano, que con la necesaria y candorosa idea de lograr la democratización del acceso a bienes y producción, se permitió mediocrizar sistemáticamente oferta y demanda, producción y consumo.

Mediocridad del espíritu, en un diseño que niega al individuo, lo maquiniza, y lo condena a objetos blancos, puros y eternos, como paciente que se interviene a si mismo en un quirófano. Mediocridad del gusto, en otro diseño que se adormece en la gula de efectos fáciles, placeres aerodinámicos y satisfacción victoriosa.

Hemos heredado el doble filo romo del paradigma de occidente. En palabras de Morín:

Por una parte antropocéntrica, egocéntrica, cuado se trata del sujeto (porque está fundada en la auto adoración del sujeto: hombre, nación o etnia, individuo); por otra parte y correlativamente manipuladora, congeladamente “objetiva”, cuando se trata del objeto.

Hemos sido criados en medio de la guerra fría de Apolo y Dionisio en su versión para dummies.