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La Coctelera

Muñequera Gatuna

(Diseño, Inteligencia de Consumo, Innovación, Desarrollo, Estrategia)

10 Noviembre 2005

Es-qui-zo-fre-nia-pró-te-sis

¿Los mismos sádicos que dividieron el trabajo en una línea de montaje fueron quienes aprendieron que en la guerra la carne de cañón debe ser protegida, para que cumpla su función de matar concienzudamente por la patria? Disolviendo la destreza en una serie de operaciones simples pero idiotas, para ser repetidas de manera mecánica y hambrienta, convierten al hacedor en operario, engranaje. Disolviendo la conciencia en la fiebre romántica de la identidad y el sentimiento, se convierte al sujeto en mártir. El incómodo pueblo, ese que se revuelve y degüella a la aristocracia y a quien se atraviese en el proceso, se reedita como masa, capaz de comportarse como organismo colectivo, suma de apetitos, pulsiones y carencias iguales.

El florecer de los medios de producción se institucionaliza sobre el círculo vicioso de un esclavo que se libera como proletario, comprador y agente del sistema. Un esclavo en outsourcing. La persona cae en la categoría de usuario y consumidor: Soy porque uso; soy aquel que desea, adquiere, posee y en el proceso, agota. Lentes miopes y reduccionistas del milagro de lo humano, jaulas para el alma de quien proyecta y para quien vive los proyectos.

El pensamiento industrial se cebó de tales ideas: serialización, estandarización, ergonomía y estilo son eufemismos de un sentido repugnante y cojo de lo humano, que con la necesaria y candorosa idea de lograr la democratización del acceso a bienes y producción, se permitió mediocrizar sistemáticamente oferta y demanda, producción y consumo.

Mediocridad del espíritu, en un diseño que niega al individuo, lo maquiniza, y lo condena a objetos blancos, puros y eternos, como paciente que se interviene a si mismo en un quirófano. Mediocridad del gusto, en otro diseño que se adormece en la gula de efectos fáciles, placeres aerodinámicos y satisfacción victoriosa.

Hemos heredado el doble filo romo del paradigma de occidente. En palabras de Morín:

Por una parte antropocéntrica, egocéntrica, cuado se trata del sujeto (porque está fundada en la auto adoración del sujeto: hombre, nación o etnia, individuo); por otra parte y correlativamente manipuladora, congeladamente “objetiva”, cuando se trata del objeto.

Hemos sido criados en medio de la guerra fría de Apolo y Dionisio en su versión para dummies.

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Carlos

Carlos dijo

Es un placer leer una honesta reivindicación del concepto de sujeto (con todas las consecuencias que tal actitud implica) completamente eliminado y en el mejor de los casos marginalizado por el pensamiento cartesiano y la ciencia positiva durante los últimos tres siglos no sólo de la producción, comercio y consumo sino de todas las actividades y escenarios humanos. Por fortuna el hombre no existe unicamente como concepto sino como ser vivo, individuo y ser social autónomo capaz de despreciar tal tratamiento y de autoreconocerse frente a sus propios autoeliminadores.

En el diseño los ferreteros de todos los pelambres tendrán que cambiar su actitud ante las fuerza del autocuestionamiento por las propias ciencias.

19 Diciembre 2005 | 04:24 PM

Neffertari

Neffertari dijo

A modo de comentario de la pregunta que formula al inicio del párrafo, podria decirle que el adjetivo calificativo (sádicos) no describe en lo absoluto a aquellos quienes dividieron el trabajo en una linea de montaje… yo la remplazaria por (mercenarios) si es el caso de compararlo con una guerra. Y respecto de su comentario, diria que esto es una situación general en la medida en que nuestra sociedad occidental se ha globalizado, al igual que ese ideal llamado “educación es desarrollo”. Este último fue concebido como una especie de artefacto de cocina posiblemente un procesador de alimentos, cuyo motor fuera técnica y económia, y arrastrara a las herramientas con las que siempre se llevo a cabo la actividad (cuchillos, morteros, ralladores, etc.) es decir, al desarrollo social y humano. Sin embargo, nos damos cuenta que el desarrollo, contemplado únicamente desde un punto de vista económico, no descarta ni mucho menos un subdesarrollo humano y moral. Primero en las sociedades ricas y desarrolladas, y luego, en las sociedades tradicionales.
Entonces, es así como se ha puesto en tela de juicio nuestras antiguas soluciones, lo que supone enormes retos para nosotros y nuestro planeta, especialmente frente al peligro que entraña la economía llamada 'mundializada' de la que ignoramos aún si la elevación del nivel de vida que promete no va a comportar una degradación de la propia calidad de vida, y en mi caso personalmente es dificil poner en tela de juicio todo aquello que he aprendido y para lo que me he preparado como profesional, pues yo estoy dentro de todo ese procesador de alimentos del aque antes hable sin la certeza de si es lo que conviene o no, pero con la seguridad que es la opción de momento, pues de no ser asi, no como. Esta degradación de la calidad respecto a la cantidad es síntoma de nuestra crisis evolutiva de desarrollo, pues vivimos en un mundo dominado por una lógica técnica, económica y científica. Sólo es real aquello que es cuantificable, lo que no lo es, simplemente es desechado, en especial del pensamiento político. Desgraciadamente, ni el amor, ni la inspiración, ni el sufrimiento, ni el placer, ni el entusiasmo, ni el sentimiento y tampoco la poesía entran en la cuantificación. (Si, sono cursi. De hecho lo soy).
Temo que la vía de la competitividad económica acelerada y amplificada nos conduzca a un incremento del desempleo. Lo complicado es que no tenemos la solución inmediata para salir. Nuestros instrumentos de pensamiento, nuestras ideologías, como la de otros, que pensaban equivocadamente, por desgracia, que suprimiendo la clase dirigente se eliminaba la explotación del hombre por el hombre, han demostrado su fracaso. Así pues, es inevitable que nos sentamos un tanto desorientados. La industria, que produce masivamente bienes baratos para satisfacer las necesidades de gran número de personas, es la causa de la contaminación y de la degradación que amenazan a nuestro planeta. En este sentido, el producto industrial es un perfecto ejemplo de los vicios y virtudes de nuestra sociedad, sea esta del primer mundo o”tercermundista”. Incluso la ciencia, de la que se pensaba que sólo aportaba beneficios, conlleva aspectos preocupantes como son el peligro atómico nuclear o la manipulación genética como la clonación. Actualmente hemos de reconocer que la técnica y la ciencia crea tantos problemas como los que resuelve.
El gusto es subjetivo… y como dicen por ahí “entre gustos no hay disgustos,” asi que no veo porque atribuirle el adjetivo de mediocre a algo como el gusto, netamente subjetivo. Ahora, podemos decir que el mito del progreso, epicentro de nuestra sociedad que pretendía que el mañana sería indudablemente mejor que el presente, y que compartían el mundo del oeste y el mundo del este -puesto que el comunismo prometía un porvenir radiante- ha caído en cuanto mito. Lo que no significa que el progreso sea imposible, sino que no puede considerarse como algo automático y que suscita también regresiones de todo tipo.

Por último... otro aparte de Morín que se relaciona:
“Todo aquello que constituyó la faz luminosa de la civilización occidental presenta ahora un envés cada vez más negro. Así, el individualismo, que es una de las grandes conquistas de la civilización occidental, genera hoy cada vez más fenómenos de atomización, de soledad, de egocentrismo o de degradación de la solidaridad. Otro producto ambivalente de nuestra civilización es la técnica, que ha descargado a los hombres de enormes gastos energéticos confiándoselos a las máquinas, pero ha hecho que la sociedad sea esclava de la lógica cuantitativa de dichas máquinas. Sería necesario crear un sistema contable que evalúe las consecuencias ecológicas y sanitarias de nuestros males de civilización”. Edgar Morín

4 Enero 2006 | 11:45 AM

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David de los Reyes. Bogotá, Colombia. Diseñador Industrial en acto rabioso de apostasía del apellido. Se embadurnó de mercadeo, se negó a aprender modelado 3d, le asquean los tornillos, y considera que la ergonomía es el refugio de los mediocres, (a pesar de sus méritos como disciplina no proyectual). Estudia una maestría en gestión del desarrollo como coartada para indagar que diablos hace el diseño en un país que elije su historia soñando y la lleva a la práctica a tiros. Se interesa por la innovación desfetichizadamente, la estética descosmetizadamente, el desarrollo sin tener que pensar en subdesarrollo, la investigación cualitativa del comportamiento de las personas mediado por la cultura material, los procesos de creación y los cortocircuitos. Picapleitos intelectual, cobarde en los supermercados, las colas y la danza, kamikaze con sus pares. Maleduca a quien se deje, y malcría una generación que no tiene remedio, por fortuna. BLOG personal

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